Hace sólo unas semanas calentábamos el ambiente publicando en nuestro blog un jugoso post lleno de detalles sobre el vino rancio…
Aquellos que os olisteis un próximo lanzamiento por parte de Cellers Unió en forma de vino rancio… disteis en el clavo (¡esto sí que es tener buen olfato!).
Dicho y hecho, en Cellers Unió nos hemos puesto en marcha para recuperar uno de los vinos de postres más tradicionales de nuestro país. Ha llegado el esperado momento de presentaros nuestro nuevo vino rancio.

La solera original de este vino rancio reposaba nada menos que desde el año 1928.
Un sorbito de historia
El vino rancio que presentamos no es cualquier cosa. Se trata de una pequeña producción elaborada en la Bodega de Vilalba dels Arcs.
La solera original de este vino rancio reposaba nada menos que desde el año 1928. Los enólogos de Cellers Unió han hecho una tarea que casi se puede considerar de «recuperación histórica».
Finalmente, y tras un intenso trabajo han conseguido crear un vino rancio a partir de esta solera que se puede considerar una joya del siglo pasado. Para ello han utilizado uvas de una variedad muy propia: la garnacha blanca.
Cabe destacar que a el vino rancio resultante se ha llegado sin la adición extra de ningún tipo de alcohol. Este simple hecho ya lo convierte en un vino de postre como hay pocos.
Viñedos seleccionados
El Vino Rancio Unió proviene de viñedos seleccionados. Previamente el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable y posteriormente pasa a hacer la crianza en barricas de roble y … ¡castaño!
La crianza posterior se hace por el método de soleras y criaderas a partir de una solera original de 1928.
Un detalle curioso es que estas barricas no se llenan del todo. La razón es que, de esta manera, se facilita la oxidación del vino.
Como ya hemos comentado no se añade alcohol adicional y simplemente se deja que el lento proceso de crianza concentre el vino y lo convierta en una bebida intensa y muy rica en matices.
El resultado es un vino de color de oro viejo con ribetes bronceados . Ofrece una nariz limpia y elegante con notas anisadas y de frutos secos. En boca seguimos con los sabores tostados a frutos secos y el anís, pero también nos evoca a la piel de naranja y los arándanos. El final es largo y persistente.
Directo a las sobremesas
Este vino rancio del que pronto disfrutaréis hará vuestras mejores sobremesas. Por supuesto, es el compañero ideal de los frutos secos. Pero también casa con todo tipo de pastelería seca, repostería o bizcocho. Los más atrevidos, también pueden probarlo con queso azul.
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